Ayer, un pequeño grupo, visitamos la exposición de IRENE CEBALLOS en la Pinacoteca. Tenemos que conocer a las personas que contribuyeron a formar nuestra ciudad y, reivindicar a las mujeres que la historia dejó olvidadas, dando el protagonismo a sus maridos. En este caso a Policarpo Sanz. Ella fue la albacea de su marido. Conservó y aumentó, durante cuarenta y seis años, su legado artístico y los fondos para construir el Instituto Santa Irene. Ambos, a pesar de morir lejos, reposan en el cementerio de Pereiró.


