
Hoy, las viajeras nos dirigimos al norte, a la ciudad de Ferrol de raigambre marítima y militar.
Hemos contratado una guía, Isabel, persona muy conocedora de la comarca y muy amena a la hora de contar la historia o las leyendas de estos lugares. Empezamos visitando el Arsenal Militar, construido en tiempos de Felipe V y que ha sido durante muchos años el motor de Ferrol y su comarca. Diques, almacenes, talleres para la reparación de buques…un hermoso edificio neoclásico, para guardar los cañones y alojamiento de la marinería. Una batería (La Cortina) con cerca de 100 cañones, de más de doscientos años, apuntando a la entrada de la Ría de Ferrol. El dique de S Julian, construido en 1879, es una obra de ingeniería hidráulica que fue la más grande de su tiempo y sigue en uso. El Arsenal está declarado Bien de Interés Cultural.
Seguimos con el Museo de la Construcción Naval. Está ubicado en el Edificio Herrerías, una nave industrial del XVIII y nos muestra las diversas técnicas de construcción que se han ido utilizando a lo largo del tiempo, así como, los servicios más esenciales de un buque. Entre las muchas cosas que vimos, destaca el pecio de la Fragata Magdalena, hundido en la Ría de Viveiro en 1810 y rescatada a finales del siglo pasado. A mí, que me gustan los datos, me interesaron unos paneles donde aparecían todos los buques construidos desde 1751, en que se realizó la botadura del navío S Fernando, con 68 cañones. Además de navíos, fragatas, goletas, corbetas, bergantines…primero a vela y luego a vapor. Estos, cuando se asociaron con empresas británicas, que aportaron patentes, proyectos, tecnología y asistencia técnica lo que supuso un avance cualitativo para la industria naval ferrolana. El portaaviones Príncipe de Asturias, constituyó el proyecto más ambicioso de estos astilleros a finales del S XX
La ciudad de Ferrol se enfrentó, desde los años 80, a numerosos problemas económicos y sociales debido al declive del sector naval. En el nuevo milenio, la construcción de la Autopista del Atlántico y del puerto exterior, supusieron un impulso para toda el área metropolitana, llamada Ferrolterra. Uno de los barrios más afectados por ese declive fue el de Canido, un barrio semirrural en la parte alta, habitado en su mayoría por los trabajadores de los astilleros. El paro y las drogas, causaron la degradación del barrio. Los vecinos que pudieron, abandonaron el lugar quedando muchas casas deshabitadas y en ruinas. Hasta que un artista residente en el barrio, Eduardo Hermida, se negó a esta deriva decadente de la zona. Decidió llevar arte y color a una de sus fachadas, inspirándose en el cuadro de “Las meninas”. Años posteriores fue reuniendo a otros artistas y ya van más de 300 las fachadas pintadas, con el denominador común del cuadro de Velázquez. A los pintores se unieron los muralistas, nacionales e internacionales, que el primer fin de semana de septiembre se reúnen en el “evento de los artistas de las meninas”, ocasión para ver trabajar a los artistas creando obras nuevas o restaurando las antiguas. Así que este barrio, en su momento, despreciado por los vecinos de Ferrol es hoy ruta obligada para los visitantes.
Nosotras también quisimos conocer esta ruta artística. Subimos en coche hasta la parte más alta y fuimos recorriendo estas intervenciones artísticas, siempre en torno al tema de las meninas. Poco a poco, va reviviendo. Casas rehabilitadas, nuevas construcciones, nuevos vecinos…admiradas de como el arte y la voluntad de un vecino consiguió cambiar el signo de ese lugar. En medio, nos cuentan que una hermosa casa de indianos totalmente en ruinas, ha sido comprada para construir un hotel con encanto.
Finalizada la visita, iniciamos el descenso hacia el barrio modernista de la Magdalena que fue la residencia de la burguesía ferrolana, desde principios del SXX. Se acaba la jornada y nos espera el bus para regresar a Vigo.
