MONASTERIO DE ARMENTEIRA- RUTA DEL AGUA- CAMBADOS

Nuestra excursión de hoy nos lleva por la comarca del Salnés, entre la ría de Arosa y la de Pontevedra. Tierra de agua, pero también de buenos vinos.

Empezamos el recorrido por el Monasterio de Armenteira, en el Concello de Meis. Fundado en el S XII, por el abad San Ero. Según se narra en las Cantigas de Alfonso X el Sabio, este santo estuvo trescientos años escuchando cantar a un pajarillo, después de pedirle a la Virgen que le mostrará el paraíso.

Este cenobio pronto pasó a la Orden Cisterciense que realizó las principales obras del monasterio y la iglesia. La fachada es lo más destacado del templo, de estilo románico, mostrando una gran austeridad en su interior, propio del Cister. El claustro, de los siglos XVI/ XVIII, tiene dos plantas: la baja, renacentista y la alta, neoclásica. Actualmente la habitan monjas cistercienses que elaboran productos artesanales.

Seguimos por la Ruta da Pedra y da Auga, que discurre a la vera del rio Armenteira y bajo el follaje de los árboles que la rodean. En el trayecto nos encontramos con numerosos molinos, lavaderos y algún petroglifo. Una pequeña desviación nos conduce a la “Aldea labrega”, que pretende recrear la vida de una antigua aldea gallega. Tiene iglesia, hórreo, cruceiro, horno y animales domésticos, construidos en piedra y detenidos en el tiempo. Todo el recorrido es de gran belleza.

Después de este largo paseo hay que reponer fuerzas y nos desplazamos hasta Cambados, donde nos esperan en el “Lar da Aboa” con un buen menú y vino de la tierra.

Al estar en Cambados no podemos dejar de visitar la casa- museo de Ramón Cabanillas, el gran poeta que puso su palabra al servicio del galleguismo. Miembro de la Real Academia Gallega sus restos descansan en el Panteón de Gallegos Ilustres, en Santiago de Compostela. No podemos abandonar su casa sin recordar algunos de sus versos:

“Camiño, camiño longo,/ camiño da miña vida

Escuro e triste de noite,/ triste e escuro de dia…

¡camiño longo

Da miña vida!

Un paseo por el pueblo nos lleva hasta la monumental plaza y palacio de Fefiñanes, edificado en el SXVI que tiene en su fachada los escudos de las familias nobiliarias que lo habitaron. En la actualidad aloja una magnifica bodega de vino albariño.

Las ruinas de Santa Mariña en estilo gótico marinero, albergan hoy en día “el más melancólico camposanto del mundo”, en palabras de Alvaro Cunqueiro y desde 2013 está incluido en la Asociación de Cementerios Singulares de Europa.

Un día muy intenso, entre las piedras y el agua, entre la tierra y el mar.

Luz Iglesias- Junio 2019